Albóndigas de lentejas

febrero 01, 2026
cancamusa
f. coloq. desus. Dicho o hecho con que se pretende desorientar a alguien para que no advierta el engaño de que va a ser objeto.
Querido lector; no dejemos que esta palabra tan bonita y retorcida desaparezca de nuestra lengua por puro desuso porque entre otras muchas razones -que ahora no caigo pero seguro que existen- es un termino que describe maravillosamente bien los famosos fakes que sin pudor ninguno preferimos acuñar en lengua extranjera haciendo luz de gas a nuestro rico vocabulario.

Qué injusto todo. Pobres palabras olvidadas que ya ni los señores ilustres de las letras se molestan ni en describir en el diccionario a pesar de que su definición esté de rabiosa actualidad. Porque aunque no se cite, cancamusas son hechos falsos y rastreros creados para confundir, para hacernos el lío; para llevarnos de calle y no por donde te apetezca sino arrastrándote a callejones sin salida para darte el palo de mala manera.
Ejemplos hay miles. Digo. Millones. Anda que no. Y es que el ser humano es de lo más creativo a la hora de manipular, mentir, estafar, trampear y contar cuentos chinos a diestro y siniestro por pura flojera. A veces sin pretensiones pero la mayoría del tiempo las cancamusas se abren paso para abusar y engañar sin grandes argumentos ni grandilocuencias. Se recurren a medio verdades para reforzar sentimientos de validez, se usan eslóganes facilones para que cualquier tonto no se pierda en el relato y se le añaden gotitas de miedo y se empapan en salseos egoístas a lo de "nosotros primero". Y segundos y terceros e infinitamente nosotros, es decir, yo, yo y mil veces yo.

No nos enteramos que el rollo asocial nunca ha funcionado, que somos lo que somos por la conciencia y comportamientos social y aún así... en fin. No hace falta -lo sé- pero ¡venga! pongo un ejemplo:

No voy a perder más tiempo del necesario en mencionar a los antivacunas y sus catálogos de cancamusas: que si nos quitan la libertad, que nos introducen chips, que nos envenenan, que nos quieren silenciar, que nos quieren marginar... pues bien, gracias a estas mentes tan sabias y solidarias, el sarampión está azotando de nuevo Europa. Una vacuna barata y segura que cuida de la vida de lo que más queremos: nuestros niños. 

Y gracias a esos papás, que a pesar de tener los medios y la oportunidad, han optado por sus bemoles en no inmunizar a sus hijos, el sarampión aumenta peligrosamente. Tanto que entre 1 y 3 de cada 1.000 niños infectados, morirán. 

Y si tienes en cuenta que no se puede vacunar a los bebés antes de los 9 meses, pues no hay que ser un lumbreras para entender que son estas criaturitas las que están pagando con su vida y salud, el pato al agua de los zotes,  de los cancamuseros que por alguna razón que se me escapa son incapaces de hacer actos de fe y confianza por el bien de nuestros peques. Y si para salvar a un enano hay que comerse la libertad personal, pues ¡hombre! trágate tu tontería.
Estas albóndigas de lentejas están de muerte. Puedes freírlas pero no merece la pena. En el horno o en una airfryer -que perra con acuñar vocablos de guiris- quedan maravillosas. Solo un consejo: quedan más crujientes sin cuando empiecen a dorarse les añades unas gotitas más de aceite para evitar que el horno las reseque. Que ya sabes que en foto todo queda muy bonito pero el plan es que estén de rechupete en el plato.
Ingredientes:
  • 450-500gr. de lentejas
  • 1 cebolla pequeña
  • 2 dientes de ajo
  • 60gr. de pan rallado
  • 40gr. de queso parmesano
  • 1 huevo
  • orégano y perejil
  • Sal y pimienta
  • unas gotas de aceite de oliva
  • opcional: una cda. de pesto roso o tomate concentrado

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 190ºC.
  2. Pon todos los ingredientes (menos el aceite de oliva) en un procesador o picadora. Haz bolitas del mismo tamaño y las colocas en la fuente del horno con un papel de hornear para que no se peguen.
  3. Antes de hornear, pincela con un poquito de aceite de oliva. Cuando comiencen a coger color, abre el horno y vuelve a mojarlas ligeramente en algo más de aceite. Dejar que se doren por completo.
  4. Puedes servir con tus salsas favoritas. 

Pistacchio latte

enero 30, 2026
El secreto de la felicidad en el amor consiste menos en ser ciego que en cerrar los ojos cuando hace falta.
El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos.
El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres.
El cuerpo no es una cosa, es una situación: es nuestra comprensión del mundo y el boceto de nuestro proyecto.
Las arrugas en la piel son ese algo indescriptible que procede del alma.
Lo más escandaloso que tiene el escándalo es que uno se acostumbra.

Simone de Beauvoir, filósofa, escritora y pilar fundamental del pensamiento contemporáneo.

Con esta receta, participio en el reto de Tus recetas porque ya sabéis que a las blogueras nos gusta mucho juguetear y es una forma de mantenernos en contacto y activas haciendo lo que más nos gusta: comer y bloguear. Este mes, el ingrediente a usar es la crema de pistacho. Aquí te dejo enlace con las recetas de mis compis. Espero que te gusten.
Ingredientes:
  • 1 café solo (expreso) largo
  • 100ml. de leche
  • 1-2 cdas. de crema de pistacho a tu gusto
  • 100ml. de nata para montar
  • 1/2 cda. de azúcar o eritritol
  • vainilla
  • opcional: 1 cdta. de azúcar o eritritol para endulzar el café si te gusta más dulce
  • escamas de choco y pistacho machacado para adornar


Preparación:
  1. Endulza el café si te gusta más dulce.
  2. Calienta la leche con la crema de pistacho y bátelo con unas varilla para espumarlo. Yo lo he hecho directamente con el calentador/espumador de leche.
  3. Monta la nata con la vainilla y el azúcar o eritritol.
  4. En una taza, pon el café, la leche de pistacho y la nata. Decora a tu gusto.

Mousse de pistacho con chocolate

enero 30, 2026
Somos capaces de mandar sondas a Júpiter pero no tenemos ni pajolera idea de porqué nos sonrojamos. Y la cosa es curiosa porque somos el único animal en este planeta que tiramos del rubor de puro sin querer. No lo podemos hacer a conciencia, de hecho es completamente involuntario y nos pasa cuando metemos la pata en público, o cuando algo nos da vergüenza o cuando nos cruzamos con el ser humano que nos hace requetechispas en el estómago. 

Si te pillan diciendo una mentira, si haces el ridículo en medio de un sitio público, si se te pilla la falta en la medias cuando sales del baño en una disco - Ains sí, cosas que pasan- pues por lo que sea -la adrenalina está de por medio- los vasos sanguíneos de la cara se dilatan y nos ponemos como tomates. Es lo que hay. 
Lo curioso es que Darwin decía que todas las especies han evolucionado a partir de un antepasado común -lo de la selección natural- así que el sentido común nos dice que habría por algún sitio primates que también se pondrían como fresones al ser pillados con el dedo en la nariz o en sitios más intempestivos. Pero parece que no. Así que, o empezamos a asumir que el Sr. Darwin no lo sabía todo  o  vamos a tener que rebanarnos los sesos para justificar nuestras emociones más allá de la ciencia.

De hecho, se dice que las personas que se ruborizan con facilidad son personas más confiables que las que no se ponen rojas ni con colorete. Si encima eres mujer, pues se considera requete mono porque nos hace más virtuosas a ojos de ciertos varones. Me cuesta creer que un rubor sea producto de la honestidad o la generosidad o la inocencia. Yo con estas cosas siempre pienso que hay gato encerrado. Pero contra más mayor me hago menos ingenua soy y lo mismo me paso de la raya.

Puede que como dijo Mark Twain, somos el único aminal que necesita ruborizarse. Eso me lo creo, puede que hayamos desarrollado este poder por lo que sea, y seguro que son motivos varios, pero vaya, en un mundo que alberga a seres maravillosos, solidarios y amables junto con gentuza y basura humana como ese Greg Bovino, comandante en jefe de la patrulla fronteriza, líder en redadas migratorias -los malditos ICE- y máximo responsable de las muertes de Renee Nicole Good y Alex Pretti a sangre fría, este animal, me dicen que se ruboriza y no me lo creo.  Me niego. Lo mismo que su jefe, el patético señor naranja que está echando abajo la Casa Blanca para hacer un salón de baile tipo Versalles cuando su gente, la que prometió proteger, pierde sus granjas, sus casas y sus pensiones. Y encima se creé en sus delirios que es el salvador del mundo. Manda huevos.

Pues nada. Yo, sin ningún rubor, dedico esta deliciosa mousse a toda la gente maja del mundo; se sonroje o no, qué más da. Lo importante es que las buenas personas resistan en tiempos tan turbios.
Con esta receta, participio en el reto de Tus recetas porque ya sabéis que a las blogueras nos gusta mucho juguetear y es una forma de mantenernos en contacto y activas haciendo lo que más nos gusta: comer y bloguear. Este mes, el ingrediente a usar es la crema de pistacho. Aquí te dejo enlace con las recetas de mis compis. Espero que te gusten.
Ingredientes:

  • 3 hojas de gelatina mojadas en agua
  • 3-4 cdas. de leche caliente para disolver la gelatina
  • 4 huevos
  • 75gr-100gr. de azúcar o eritritol (depende de los golosos)
  • 100gr. de crema de pistacho
  • 200-250ml. de nata  (ver notas)
  • 150gr. de chocolate al 70%
  • 150gr. de leche de coco

Notas:
  • La cantidad de azúcar va a variar por dos razones: primero porque hay cremas de pistacho más dulces que otras y porque no es lo mismo el uso de eritritol (que endulza menos) que el de azúcar común. También, como indico arriba, depende de los golosos de la casa. A mi con 75gr. de eritritol, me ha bastado.
  • Usa menos nata (200ml.) si quieres que la mousse quede más cuajada e intensa de sabor o 250ml. (mi caso) si buscas una consistencia más cremosa y ligera. 
  • Se me iba la luz para las fotos así que la consistencia que ves es de 2 horas de frigorífico. Una vez reposada la mousse el doble de tiempo, estaba más cuajadita. En ambos caso, me gustó mucho.

Preparación:
  1. Remoja las hojas de gelatina en agua y una vez reblandecidas, las disuelves en la leche caliente.
  2. Monta las claras a punto de nieve y reserva.
  3. Bate el azúcar y las yemas al baño maría hasta que tengas una crema ligera (unos 3-4 min.).  Retira del fuego y sin dejar enfriar, añade la crema de pistachos y sigue batiendo. Verás que espesa la crema.
  4. Monta la lata y añade la gelatina disuelta y la crema de pistachos. Bate hasta que la crema esté suave. Añade las claras y bate con suavidad hasta que la crema esté lisa. Reserva.
  5. Derrite el chocolate y lo bates con la leche de coco. Añade un poco, a ojo, de la crema de pistacho (como un 10% de la mousse) al ganache para que quede más cremoso y no se quede muy duro al enfriarse.
  6. Monta los vasos primero con el ganache de chocolate y después con la mousse. Decora a tu gusto con cacao en polvo, pistachos molidos, nata o espuma de leche de coco.

Paté de champiñones al Oporto

enero 26, 2026
Hoy hace 100 años que un señor escocés llamado John Logie Baird retransmitió las primeras imágenes en movimiento a través de las ondas a una frecuencia de 14 imágenes por segundo. Lo llamó televisión. Un año después, consiguió realizar una transmisión de TV a una distancia de 705 km por una línea telefónica y en 1929, la BBC comenzará a emitir públicamente en horario nocturno. Y tan ricamente hasta hoy.

Anda que no ha llovido desde entonces. Hemos visto al hombre pisar la luna, al Arguiñano cocinar rico-rico y al Paco Umbral levantar el dedo en una tertulia y decir aquello de yo he venido a hablar de mi libro. Yo que tengo unos años, he visto publicitar donuts bajo el eslogan de "nutritivo", disfrutar de la chispa de la vida y elegir comprar Colón no sin antes "busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo".
En España, la primera retransmisión se hizo desde Madrid en 1956 y tan solo llegó a los apenas 600 televisores que había en la ciudad pero la locura de la tele se contagió rápidamente y el sueño de cualquier español era el de tener uno de esos aparatos en el salón con la flamenca o la muñeca vestida de legionaria encima del artefacto. Creo que puedo afirmar que los españoles fuimos los primeros osados en engalanar a la tele con puntillas y ganchillos como quien viste a una virgen en una romería. Y es que la cosa no era para menos. La tele nos abrió al mundo, o lo vimos, o creíamos que lo veíamos con series como Bonanza, los Tele Rodríguez o las historias para no dormir de Chicho. 
Cuando era pequeña, nos decían que nos íbamos a quedar tontos de ver tanta tele, que ese aparato rompería muchas familias porque en la hora de la cena ya nadie gesticulaba la boca salvo para zampar mientras se veía el telediario. Decían que era la caja boba, que nos creíamos todo lo que se decía y que no íbamos a saber diferenciar fantasía de realidad con tanto chisme.

Bueno, sea como fuere, la tele lo ha sido casi todo en muchos hogares. Era el primer aparato que se encendía al entrar y el último al salir. Aún conozco a alguien que cuando sale de casa la deja encendida: "para burlar a los ladrones" dicen. Sea lo que sea, ahí está. Se quedó en la familia y aún sigue dando guerra. Ha podido con la radio, los cines y el teatro. Parecía que los móviles se la iban a comer pero oye, ni hablar del peluquín; ahí sigue la tía dando guerra.
Ingredientes:

  • 1 cebolla
  • 1 puñado de almendras o nueces
  • 2 dientes de ajo
  • 350-400gr. de champiñones
  • salsa Worcester
  • sal
  • pimienta
  • hierbas provenzales (o las que más te gusten)
  • 1 vasito (de los de vino) de Oporto
  • 30gr. de mantequilla (no margarinas)

Preparación:
  1. En una sartén a fuego medio, dora la cebolla en un poquito de mantequilla. Cuando empiece a pochar, añade las almendras y el ajo. Baja un poquito el fuego y deja que termine de pochar. Reserva.
  2. En la misma sartén y con otro poquito de mantequilla, dora los champiñones a fuego fuerte para que sellen y no se deshidraten. Añade la salsa Worcester, la sal, la pimienta y las hierbas sin dejar de remover. Por último, añade el vino y deja que reduzca casi por completo a fuego vivo.
  3. Tritura. Pasa el paté a un recipiente y pon un poquito de la mantequilla que te haya sobrado por encima. Termina con un poquito más de hierbas por encima y deja que enfríe por completo en el frigorífico antes de consumir.

Crema de coliflor y zanahorias

enero 23, 2026
Oye, ¿y a ti no te pasa que cuando estas sin hacer nada te sientes como un vagueta vegetativo con trazas de gandul en proceso desidioso por culpa de tu falta de cuajo y otras perversidades fruto de la holgazanería? ¿Te pasa? ¿Verdad que sí? y es que estamos educados a nivel social para ser siervos productivos a jordana completa y para que no nos revelemos, pues nos dan una paguita por nuestros servicios profesionales casi siempre exangüe y poco vigorosa que se esfuma en un abrir y cerrar de ojos, casi de puro sin querer, en comprar, pagar, comprar, pagar y así sucesivamente por los siglos de los siglos. 

Y eso los trabajos remunerados. De los otros mejor no abrimos el melón.

Pero pero, ¿Qué es esto? Que no y no. Que la vida no va así. Que nadie sabemos para que estamos en este mundo, que ésta es la pregunta del millón que nadie jamás en la historia de la humanidad ha podido responder sin faltar a la verdad... que no. Que nos han convencido que no hacer nada no sirve para nada bueno. Pero ya está bien. Necesitamos descansar de tanto movimiento porque por mucho que nos quieran convencer que el mundo se va a la mierda si dejamos de producir no es verdad. 
Si dejamos de ser productivos a tiempo completo lo único que pasa es que los requetericos, esas apenas 400 familias que controlan el mundo, van a generar menos dinero, algo que debería de darles igual porque ya no son capaces de valorar todo lo que tienen; un trillón más o menos debería ser irrelevante pero ni de coña. Esta gente nos necesita para que trabajemos y gastemos a saco. No valemos para nada más. 

Voy a poner un ejemplo un poco escatológico pero que representa a la perfección el comportamiento humano; imagina que las personas excretásemos oro en vez de cacotas. A la ligera uno puede caer en el error de pensar "pues los pobres no cagarían" y no. Detente un momento; si fuera así, los ricos, los de siempre, esos 400 clanes, nos tendrían al resto cagando en macro fábricas y a las hembras pariendo como posesas para tener más personitas cagables y productivas a nivel de excrementos premium. 

Y ¿Qué hacer con tanto oro? Uf, ¿Qué aburrimiento no? Pues crearemos una sociedad con clases privilegiadas que además de defecar como los demás -pero estos en wáteres limpios y perfumados- les dejaremos gastar su propio oro que deberán a su vez, consumir en cosas que nos vuelva a nosotros -que somos los dueños legales y morales del oro- y para ello tendrán que producir temas vendibles y comprables para así hacer que la riqueza no nos sea tan tediosa.

Estas clases privilegiadas se dan cuenta que necesitan de clases por debajo que les hagan el trabajo sucio. Eso sí, al mismo nivel ni de coña que se vienen arriba y lo que nos faltaba; eso no es bueno para el negocio. Les decimos que el oro es de todos aunque lo caguen ellos pero que la sociedad es tan buena que les deja una pequeña cantidad de oro para que puedan gastar a su antojo. 

Ay, la libertad, que buena y solidaria es. A cambio, hay que producir una cantidad concreta de oro porque si no, se termina en las granjas cagaderas sin remedio. La vida es así. Pero no hay que desmoralizarse porque si alguien evacua por encima del resto, es decir, por encima de la producción media lo mismo le ascendemos y le dejamos vivir con un puñadito de oro más sustancioso. Y si se lo curra mucho más y nos pelotea servilmente, hasta es posible que le hagamos medio socio del cotarro y dejaremos que controle la producción del resto pudiendo recibir -si la producción de su cuadrilla es buena- una gratificación extra no del oro de los de arriba, sino del oro de los de abajo que por mucho que evacuen siempre van con el culillo encogido.
Pues mira, la caca no es oro pero la vida sí lo es. Y buscar momentos de silencio, de paz, en contemplación y sin producir nada de valor comercial, son esas pepitas de oro que nadie nos puede robar y que ni nos dan ni nos quitan la vida pero nos la hace más hermosa y apetecible. Aunque nos llamen vagos. Qué sabrán ellos.

Es un poco injusto que esta crema venga acompañada de una reflexión tan escatológica porque no se lo merece. Solo debes cambiar el contexto y quedarte con que es oro líquido, maravillosa toda ella pero que si además tienes problemillas para visitar al Sr. Roca pues es mano de santo. Prometido. Si tus visitas al escusado son demasiado escasas, puedes cambiar la zanahoria por calabaza. Y tan ricamente.
Ingredientes:
  • 1 pella de coliflor mediana
  • 2-3 zanahorias
  • 1 patata mediana
  • cebolleta o puerro a tu gusto
  • 1 tomate
  • 1-2 dientes de ajo
  • caldo de verduras (1/2 l. más o menos)
  • algo de comino
  • algo de pimentón
  • algo de pimienta
  • sal o un chorrito de salsa de soja que le viene que ni pintado

Preparación:
  1. En una fuente de horno, asa a 200ºC las verduras con el ajo y un chorrito de aceite de oliva hasta que tomen un poquito de color.
  2. En una cacerola, pon el caldo, las verduras asadas y las especias. Deja que se hidraten unos 5 minutos.
  3. Tritura y rectifica de sal o añade un poco de salsa de soja.

Mousse de naranja

enero 20, 2026
Hace no mucho Juan Roig, el dueño de Mercadona dijo que el en el futuro no vamos a cocinar, que en los supermercados prácticamente se venderán productos listos para consumir. Es decir, comida procesada. A mí que no me vengan con estas  flautas a estas alturas de vida. En los 90 también se decía que la comida de abuelas estaba desapareciendo, que a medida que nuestras yayas fallecían nos íbamos quedando sin las recetas tradicionales de toda la vida. Y mira, para nada. Todo lo contrario. Las redes están llenas de recetas y cada una de ellas al estilo de cada casa; incluso hay quien explota sin tapujos esos eslóganes en plan "la auténtica receta de mi abuela" para conseguir más like sin despeinarse.

No. Yo no me lo creo aunque sí tengo claro que ya han comenzado a querer convencernos de ello porque lo único cierto es que esta gente está invirtiendo millonadas en comida procesada, curiosamente cuando las instituciones empiezan a retirar los multi-procesados en entornos donde comen los más vulnerables: colegios, guarderías, hospitales. Por algo será.
Pero la industria, que tiene un peso brutal, ya ha decidido que eso es lo que quiere para nuestros hijos y nietos así que ya podemos ponernos las pilas, sacar las espumaderas y sartenes y reivindicar lo nuestro. Porque mucho me temo que la estrategia va a ser encarecer los productos frescos y naturales mientras abaratan la comida basura así que, si les dejamos, solo los ricos van a tener el privilegio de degustar comida fresca y sana pero al resto nos tocará sufrir las consecuencias del consumo continuado de procesados, algo que a día de hoy aún se desconocen muchos de los efectos a largo plazo. A corto plazo, ya sabemos mucho y nada bueno, por cierto.
Es verdad que luchar contra la industria es un poco como lo de David y Goliat pero no debemos de perder el foco. Cuidar nuestra salud de verdad y no dejándonos envenenar a través de la publicidad que cuanto más presume de algo, más carece de ello. Nuestro mayor arma, algo que aún no nos entra en la cabeza, es dejar de consumir. Lo hacemos compulsivamente y sin pensar. Y eso tiene que cambiar. Si algo esta caro, no lo compres. No se trata de si lo puedes pagar. No lo compres y ayuda al que no puede. Si algo no es saludable, tampoco lo compres. Hazlo tú que tampoco es para tanto. 

Esta mousse es una delicia y no hay nada industrial que se le parezca. La delicadeza y la sutilidad de sabores de lo casero no es comparable con los postres industriales. Si queremos cuidarnos, todo pasa por comer más casero y menos guarrerías del super. Besos.
Ingredientes:
  • 3 huevos
  • 100gr. de azúcar o eritritol
  • zumo de 2 naranjas
  • 60gr. de mermelada de naranja
  • 3 hojas de gelatina y agua para remojar
  • vainilla
  • 200ml. de nata para montar
  • Para decorar un poco de salsa de naranja (zumo 1/2 naranja, 2 cdas. de sirope de arce, 1 cda. de nata líquida)

Preparación:
  1. Monta las claras de huevo y las reservas.
  2. Bate con unas varillas las yemas con el azúcar al baño maría.
  3. Mientras, calienta el zumo e incorpora la mermelada. Retira del fuego, añade la gelatina remojada en agua (unos 10min.) y bate bien para que no queden grumos. Añade la crema de las yemas y deja que temple.
  4. Monta la nata con la vainilla y añade la crema de naranja. Incorpora las claras y mezcla con suavidad hasta que queden grumos. Pásalo a los recipientes y deja que cuaje en la nevera entre 4 a 6 horas.
  5. Para servir, puedes hace un poco de salsa de naranja: calienta el zumo, el sirope y la nata hasta que reduzca más o menos 2/3 partes. Deja que temple antes de servir.

Crema de champiñones con espuma de parmesano

enero 18, 2026
Pero un día, entre las gentes del lugar corrió la voz de que en los últimos tiempos alguien habitaba en las ruinas. Decían que era una personilla de poca edad, presumiblemente una niña. De todas maneras, no se podía afirmar a ciencia cierta, ya que iba vestida de un modo un poco estrafalario. Al parecer se llamaba Momo, o algo por el estilo.
 Y después vinieron los niños y los mayores y trajeron toda la comida sobrante que pudieron reunir; uno un trozo de queso, otro un pequeño bollo, el tercero algo de fruta y así sucesivamente. Y como había muchos niños, se congregó en el anfiteatro una multitud tal que todos juntos pudieron celebrar una verdadera fiestecita en honor del nuevo hogar de Momo. Fue una fiesta tan divertida como solo la gente pobre sabe celebrar.
 Muy pocas personas saben escuchar de verdad. Y la manera en que sabía escuchar Momo era única. Momo sabía escuchar de tal manera que a la gente tonta se le ocurrían, de repente, ideas muy inteligentes.
Existe una cosa muy misteriosa, pero muy cotidiana. Todo el mundo participa de ella, todo el mundo la conoce, pero muy pocos se paran a pensar en ella. Casi todos se limitan a tomarla como viene, sin hacer preguntas. Esta cosa es el tiempo.
Pero el tiempo es vida, y la vida reside en el corazón.
¿No podrías organizarlo de tal manera -preguntó Momo-, que los ladrones de tiempo no pudieran robar más a los hombres?
-No, eso no puedo hacerlo -contestó el maestro Hora-, porque lo que los hombres hacen con su tiempo, tienen que decidirlo ellos mismos. También son ellos quienes han de defenderlo. Yo sólo puedo adjudicárselo.
Todo el tiempo que no se percibe con el corazón está tan perdido como los colores del arco iris para un ciego o el canto de un pájaro para un sordo. Pero, por desgracia, hay corazones ciegos y sordos que no perciben nada, a pesar de latir.
En la oscuridad brilla tu luz,
desde dónde, no lo sé.
¡Brilla tan cerca y sin embargo tan lejos!
No conozco tu nombre,
mas seas lo que seas:
¡reluce, reluce, pequeña estrella!
(Según una antigua canción infantil irlandesa).
Extractos del libro Momo de Michael Ende.
Y un mes más, es domingo de reto con Elvira y Estela de Homenajeblog. Ya lo sabrás pero esto va de entrar en cocinas ajenas y versionar alguna receta del homenajeado del mes. Hoy publicamos todas las compis recetas de Hirma  del blog Sopaypilla. Busqué entre las muchas crema ricas que tiene Hirma y me decidí por esta crema de champiñones con espuma de queso. Ha sido todo un acierto porque está fantástica y servida así en vasitos como si fuera un capuccino queda super original. Muchas gracias Hirma.
Ingredientes:
  • una nuez de mantequilla
  • una cebolla mediana
  • un puerro mediano
  • 400-500gr. de champiñones
  • un diente de ajo (usé ajo en polvo)
  • un vasito de vino blanco
  • 2 vasos de caldo (usé agua, caldo de verduras en polvo y sazonador de hierbas)
  • 175gr. queso crema
  • 75gr. parmesano rallado o en trozos pequeños
  • 75ml. de leche
  • sal y pimienta blanca
  • alguna escama de parmesano para decorar

Notas:
  • Para saltear los vegetales en lugar de aceite uso mantequilla porque los marca mejor y aporta un matiz muy especial.
  • La receta original no lleva vino blanco pero me encanta en las cremas de hongos.
  • He aumentado un poco las proporciones de la espuma porque usé 500gr. de champiñones.
  • Hacer la espuma sin usar el sifón es casi imposible. Te quedará una crema espumosa muy delicada y sabrosa.

Preparación:
  1. En una cazuela o sartén honda, marca la cebolla, el puerro y los champiñones con una nuez de mantequilla.
  2. Añade el vino, el caldo y/o sazonador y deja que cueza a fuego medio-bajo unos 5 minutos. Pásalo por la batidora y reserva.
  3. Al tiempo, mezcla la leche, el parmesano y el queso crema en la batidora hasta que esté lisa la mezcla, salpimienta, y sin dejar de batir con unas varillas la calientas en un cazo hasta que espume la crema. Deja que temple un poquito para que coja cuerpo.
  4. Monta la crema en un vaso y termina cubriendo con la crema de parmesano

Frikadelle o filete ruso alemán

enero 15, 2026
percepción
Del lat. perceptio, -ōnis.
f. Acción y efecto de percibir.
f. Sensación interior que resulta de una impresión material producida en los sentidos corporales.
f. Conocimiento, idea.
Tal y como percibimos las cosas no implica para nada, que esa impresión sea autentica del todo; es decir, que no es ni la verdad ni la realidad en sí mismas y aunque parezca un juego de palabras simplón, la realidad solo la percibimos. Quizás por eso, hay tantas verdades como personas porque la representamos conforme a nuestras ideas, la sentimos de piel para adentro y solo a partir de lo que nos rodea en corto. Por eso, qué a lo tonto es creer a esas personas que se autoproclaman sinceras y que presumen de decir siempre la verdad.

Fíjate si la verdad que percibimos es requete relativa que existe un estudio -o encuesta más bien- llamado "Las percepciones no son la realidad: cosas en las que el mundo se equivoca" (Perceptions Are Not Reality: Things the World Gets Wrong) donde se ha entrevistado a gente de 40 países sobre temas de actualidad y los resultados han dejado al descubierto la ignorancia o la poca veracidad que percibimos sobre asuntos como la inmigración, la riqueza, el aborto, la vivienda, la salud... vaya, que no hemos dado ni una y los españoles estamos ahí ahí, un poco a por uvas.
Creemos que tenemos más inmigración de la que realmente hay. Y más musulmanes y que se gasta en exceso en salud pública y que el servicio es lamentable; percibimos que muy poca gente tiene acceso a una vivienda cuando las cifras dicen lo contrario; o que hay más paro, más pobreza, etc. Y la cosa tiene su base, no es ignorancia imaginativa sino el resultado del bombardeo mediático sobre estos temas. 

Es más, en Europa tenemos una percepción muy pesimista de lo miserable e intolerante que es nuestra sociedad. Puede que sea por esos discursos de buenismo tan comunes donde los oradores de turno alzan sus dedos índices para decirnos hasta el aburrimiento lo indeseables y egoístas que somos con todo lo que pasa dentro y fuera de nuestras fronteras.  Y los que señalan, así se sienten superiores y dueños de discursos moralistas que no les pertenecen. Puede que yo haga también lo mismo con estas charlas que te meto entre receta y receta.
Puede que sí, no digo que no; pero a mí, mi percepción me dice que aunque no es oro todo lo que reluce, muchos de nosotros estamos tan bien. Sin tener de todo, ni grandes riquezas, ni la salud de hierro... pero estamos en un país democrático, con sus cosas -repito, no digo que no- pero a salvo y en paz, con dificultades para llegar a fin de mes pero llegar, llegamos; tenemos nuestras cosas y problemillas y hasta problemones pero tendemos a subestimar lo que tenemos. 

Intenta hacer una lista de deseos cumplidos y deseos por cumplir y lo mismo te llevas una sorpresa y caes en la cuenta que la vida no te está tratando tan mal. Y con que tengas esa percepción de tu vida, eso basta. Y a ser feliz que esto son dos telediarios, no lo olvides, que aquí no se va a quedar nadie. Disfruta querid@.

Y yo antes de venir a vivir por estas tierras creía que esto eran filetes rusos pero antes de llegar a Rusia, ya se conocían en Alemania y etimológicamente habían tomado su nombre del francés así que lo mismo sería más adecuado llamarlo filete francés; o no porque en la zona de los Balcanes, en Turquía y hasta en Sudáfrica también se degustan. 
Ingredientes: (Para 8 piezas)

  • 500gr. de carne picada
  • 2 rebanadas de pan de sándwich  mojadas en leche
  • 1 huevo
  • 1/2  cebolla mediana
  • 1/2 cdta. de pimentón dulce
  • 1 pizca de pimentón picante
  • 1 pizca de ajo en polvo
  • 1cdta. de mostaza
  • sal y pimienta
  • algo de perejil fresco y mejorana
  • algo de aceite

Preparación:
  1. Con ayuda de la batidora o un procesador haz una pasta con el huevo, el pan, la cebolla, los pimentones, el ajo, la mostaza y la sal y pimienta.
  2. Mezcla esta masa con la carne picada y las hierbas. Haz ocho bolas y las aplastas ligeramente.
  3. En una sartén mojada con aceite, cocina los Frikadelle primero a fuego fuerte para marcarlos y que no se deshidraten y luego a fuego algo más suave.
  4. Puedes servir con una menestra de verduras (yo la hice con patatas, zanahorias, calabacín y judías verdes sazonadas con sal de hierbas)

Crema de calabaza y verduras con leche de coco

enero 12, 2026
No quiero ponerme vulgar pero esta entrada va de palabrotas. Yo aviso. Y es que hace un par de años -o algo más- la asociación de psicología estadounidense nos dijo tener pruebas fehacientes de que decir tacos es bueno. Vulgar, sí; ofensivo, también; pero rehabilitador porque parece que -insisto, lo han probado- para ciertas cosillas dar rienda suelta al vocabulario soez ayuda a rebajar la tensión, el estrés o el dolor. 

Si lo piensas bien, es algo que hacemos con frecuencia aunque no nos pongamos académicos con el tema pero quién no ha soltado más de un juramento al pillarse un dedo o machacarse la uña con el martillo en vez de darle al clavo. O un coscorrón, tropiezo o resbalón. A veces cuando nos dan un susto o al intentar montar una estantería de los suecos y las piezas no encajan.
También dicen que mejora el rendimiento físico y por eso muchos deportistas se ponen de vuelta y medida en los encuentros importantes y aunque fuera de la cancha o campo sean todo amor y elegancia, en los momentos tensos sacan a flote al verdulero malencarado que llevan dentro. Y mira tú, estos arrebatos mejoran también las relaciones sociales. 

Me explico: soy muy fan de la NBA -gets los Nuggets- y cada dos por tres los muchachos pierden los papeles y se insultan, zarandean o cosas peores pero luego no se guardan rencor, dicen que son cosas que pasan y pelillos a la mar. Eso sí, los fans se vuelven locos de contento cuando hay gresca, en plan circo romano y contra más jaleito, más eufóricos y encantados. Vaya, que hacen piña entre ellos y cuanto más fanatismo, mejor. 
Le he preguntado a la IA de Google a ver que piensa ella  y me dice que también "puede ser señal de honestidad -¿?- e inteligencia al mostrar un buen vocabulario". En fin, que será muy inteligente y todo eso, pero el argumento es tonto de remate. Esa coletilla del buen vocabulario me hace pensar que lo mismo a las IA's las tenemos que dotar de más sentido común porque el conocimiento sin sensatez es más estéril que una mula o un burreño, es decir, un burdégano... y queden estos vocablos como ejemplos de buen y variado vocabulario que nada tiene que ver con soltar sapos, ranas y culebras por esa boquita que la naturaleza nos ha dado.

También te digo que no he encontrado alusión alguna por parte de la IA a esa retahíla de seudo tacos que se alinean en nuestra boca ante un plato rico y nutritivo. Ésto sí que es para soltar palabrotas pero ya sabes el dicho: oveja que bala, bocado que pierde.

El espíritu de esta sopa, es aprovechar esos restos de verduras que se que van quedando huérfanos en la nevera. La base: calabaza, un poquito de patata y la leche de coco. El resto, tira de verduras perdidas en las profundidades de tu frigorífico.
Ingredientes:

  • 300gr. de calabaza
  • 3 patatas medianas
  • 1 calabacín pequeño
  • 1/2 puerro
  • 1/2 l. de caldo de verduras
  • 1/2 manojo de espinacas
  • Un buen puñado de canónigos
  • 250ml. de leche de coco
  • sazonador de hierbas a tu gusto
  • pimienta
  • limón

Preparación:
  1. Pon a cocer a fuego medio-bajo las hortalizas (puerro incluido) en una cacerola con el caldo. Pasados 10 minutos, añade las verduras (las espinacas y los canónigos). Cuece un par de minutos más.
  2. Tritura la crema añadiendo la leche de coco. Sazona a tu gusto y sirve con unas gotas de limón. Hice un poquito de espuma  con la leche de coco para darle un toque visual a la hora de servir. 

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