Torticas de atún al sur de la frontera

noviembre 28, 2025
Hace 60 años, un par de neurólogos alemanes -Lüder Deecke y Hans Helmut Kornhuber- descubrieron lo que llamaron el Bereitschaftspotential que es, hablando en plata, un potencial cerebral que se manifiesta a través de impulsos eléctricos que precede a todas nuestras acciones voluntarias. Es decir, que se adelanta a nuestra voluntad de hacer algo. Este descubrimiento que parece superfluo, fue el percusor de muchísimos avances en neurociencia en campos tan variados como la muerte súbita en bebés, epilepsia o esquizofrenia por poner algunos ejemplos.

El descubrimiento atrajo la atención de filósofos y psicólogos, sobre todo cuando Benjamin Libet publicó un experimento -llamado el experimento de Libet como es lógico- en el que demostraba sin lugar a dudas la teoría del potencial de preparación -Bereitschaftspotential- probando científicamente que existe actividad cerebral previa cuando se planea realizar una acción o movimiento voluntario. Vaya, que nuestra capacidad de libre decisión, a priori, no existe.

Claro, imagina todo lo que se ha dicho y cómo se ha cuestionado el libre albedrio a raíz de este experimento y sin dejar fuera del debate a todos los detractores que no terminan de creérselo porque el ser humano no solo se mueve por impulsos espontáneos o inconscientes, sino que somos reflexivos -a veces- y capaces de rectificar o detener ciertas acciones una vez meditadas.
Pero yo, que soy muy de energías; yo que me creo lo de que la energía ni se crea ni se destruye, que solo se transforma; yo que soy muy de Hawking y sabedora que hay una galaxia con agujero negro incluido que alimenta de energía a nuestro planeta... decía, yo que me creo todo este embrollo, me cuadra al 100% el hecho de imaginar que ese impulso cerebral, a modo de toma de decisión colectiva que nos viene de algún blazar perdido en el espacio y éste a su vez a saber de dónde, pues oye, cobra un sentido místico super potente imaginar que somos los favoritos de la creación porque fuimos concebidos, pasito a pasito evolutivamente, con un cerebro colectivo excepcional que a medida que se fue desarrollando se saboteó a sí mismo con el individualismo de nuestros pensamientos y conciencia del bien y el mal, o simplemente, marcándonos un "hago lo que me sale del papo" algo muy de nuestra especie.

Es decir, un comportamiento cerebral común que nos hace evolucionar como manada y un individualismo intelectual que ha hecho que todo lo que pudiera salir bien o pudiera salir mal, sencillamente pasara. Vaya, esto suena a libre albedrio que después de todo va a ser que sí lo gastamos y con ansias.

Con esta receta, participio en el reto de Tus recetas porque ya sabéis que a las blogueras nos gusta mucho juguetear y es una forma de mantenernos en contacto y activas haciendo lo que más nos gusta: comer y bloguear. Este mes, podíamos elegir hacer una receta con salsa BBQ y aunque a estas alturas del año me encaja regulinchi, he opado por hacer estas torticas de atún (basadas en estas de aquí) y darles un toque USA especiándolas con esta salsa BBQ a la tejana que he publicado aquí. Espero que os gusten.
Ingredientes (salen entre 6-8)
  • 1 lata de atún en su jugo de 150gr. escurrido
  • 1 huevo
  • 60gr. de pan integral rallado
  • 30gr. de queso parmesano rallado
  • 30gr. de queso cheddar rallado
  • 2-3 cdas. de salsa BBQ a la tejana
  • 1 cdta. de pimentón ahumado (de la Vera)
  • 1/2 cdta. de ajo en polvo
  • 1/2 cdta. de cebolla en polvo
  • Pimienta a tu gusto
  • Unas gotas de aceite de oliva

Preparación:
  1. Pon todos los ingredientes en un bol y mézclalos. Forma bolitas de 6 a 8 dependiendo del tamaño. Yo hice 7.
  2. Pon unas gotas de aceite de oliva en una sartén y ve cocinando las torticas a fuego medio-alto. Sirve junto con un pocito de salsa BBQ a la tejana.


Salsa BBQ a la tejana

noviembre 26, 2025
 
Son tiempos raros raros raros. Mucho raros y como dijo Rajoy - a saber por qué me acuerdo ahora de él- "It´s very difficult todo esto". Parece que un 20% de los jóvenes españoles piensan que vivir en una dictadura no estaría mal. Flipo. Será que yo me acuerdo de aquellos años, de la pobreza extrema que te encontrabas con tan solo salir de cualquier ciudad, del subdesarrollo agrícola, pueblos sin escuelas, ni médicos ni nada de nada. Familias y familias sirviendo a los ricos en plan los Santos inocentes de Delibes. 

Mi madre cuando se casó tuvo que dejar de trabajar porque no se permitían mujeres casadas en los grandes almacenes donde trabajaba. Ya mayor de edad, cuando quise ir al gine para tomar la antibaby, me dijeron que sin mi madre no me daban cita. Y mil joyitas más que no voy a contar para no hacerlo largo. Pero hay jóvenes que se sienten a gusto con todo ésto. Toma ya.

Son tiempos tan raros, que mientras se investiga a un presidente de comunidad autónoma sobre su negligencia ante una Dana que ha dejado 231 víctimas mortales, se aprieta las tuercas a la periodista con la que estaba, hurgando en su vida privada, a cuenta de una hora que no puede explicar y que todos nos imaginamos el porqué pero aún así, le aprietan bien los tornillos como si no tuviese derecho a su intimidad desviándose por completo la atención del verdadero culpable de la tragedia.
Tiempos raros cuando se condena a un fiscal sin pruebas probatorias, se acosan a periodistas en un juicio por hacer bien su trabajo para lograr que quede como víctima la pareja de otra presidenta de comunidad autónoma que está probado que se enriqueció fraudulentamente desde que se hizo noviete de la susodicha. 

También es raro raro, que para ir contra un presidente de una nación -o tres que la acusación ya colea desde hace tiempo- se acuse a su esposa de trans y que se tengan que aportar pruebas de su feminidad biológica como ha hecho el gobierno francés. 

Pero a ver, cosas raras han pasado siempre como cuando un terremoto hizo que el río Mississippi cambiará de dirección o que los meses que empiezan en lunes siempre tienen un viernes 13.

Por lo tanto, que yo en plena nevada austriaca publique una salsa barbacoa tejana no debería ser objeto de rareza y aunque todo tiene su explicación no me parece importante darla y puestos a ofrecer alguna explicación sería más interesante entender porqué el Atlántico es más salado que el Pacífico o porqué la Torre Eiffel aumenta de tamaño en verano.

Y ¿Qué se puede hacer con esta salsa tan rica? Próximamente en tu pantalla.
Ingredientes:

  • 350-400gr. de salsa de tomate
  • 50ml. de vinagre de manzana
  • 2 cdas. de salsa Worcester
  • 2 cdas. de melaza, miel o jarabe de azúcar de coco
  • 2 cdas. de chili molido
  • 1 cda. de mostaza estilo americana
  • 1-2 cdas. de salsa picante
  • 1 cdta. de pimentón
  • 1 cdta. de ajo en polvo
  • 1 cdta. de cebolla en polvo
  • pimienta blanca

Preparación:
  1. Pon todos los ingredientes en un cazo y deja que cueza a fuego medio-bajo unos 15 minutos.

Barritas energéticas

noviembre 23, 2025
La organización Greenpeace en Austria quiso investigar qué pasaba con la ropa que depositamos en los contenedores de reciclaje. Para ello, colocó rastreadores GPS en 20 prendas y las donó a diferentes empresas de recogida de ropa. Pues ya puedes imaginarte, ¿no? Casi todas -o gran parte- terminaron, después de recorrer varios continentes, incineradas o enterradas en países pobres que compran todo tipo de basura a Occidente. China, por ejemplo, tiene ciudades basura y no es una metáfora es literal.

Esto se hace, primero, porque queda bonito. Nos ponen un montón de puntos de recogida de ropa, creemos que llegará a necesitados la que esté en mejores condiciones y las prendas que no, damos por hecho que serán recicladas. Y todos tan contentos porque así nos pesa menos comprar ropa que viaja, primero en una dirección desde los países más pobres con mano de obra esclava, que compramos porque es barata pero que después de una temporada, hace el viaje de vuelta para ser incinerada. 

Pero como reciclamos y usamos muchos hashtag de contaminación cero, huella de carbono y demás pepinos en vinagre, pues nos quedamos tan contentos y relajados. Eso nos da licencia -y me incluyo- a defender causas medioambientales o éticas sin que nos tiemble la voz.

Pero es mentira. Todo es mentira. Aparte de las emisiones directas e indirectas que se producen con tantas toneladas de ropa vieja viajando y gestionándose por medio mundo, este sistema esconde un hecho de lo más asqueroso: eso es, el dinero, que ya estaba tardando en salir a flote. Porque si estas prendas salen del país bajo la premisa de "residuo" las empresas involucradas tienen que pagar un pastizal pero si salen como "reutilizables" pues la cosa cambia por completo porque reciben todo tipo de ayudas. 
El informe denunciaba a empresas como Mango y H&M que hacen uso de promesas engañosas de reciclaje para publicitar su imagen de empresas eco responsables, esos conceptos verdes que están tan de moda en marketing pero no es que engañen, es que estafan sin que se les caigan los anillos.

Las personas de a pie tampoco hemos salido de rositas. Se señala el gran problema de la moda rápida (fast fashion) y la sobreproducción de ropa que no necesitamos porque se estima que más de la mitad de la ropa que tenemos en casa no la usamos. Repito, no la usamos o se estropea al primer lavado o se deteriora rápido... en fin, qué te voy a contar que tú no sepas.

Aquí te dejo la conclusión del informe, por aquello de poner foco en las cosas que podemos solucionar:
  • Prohibir por ley la destrucción de ropa nueva que no ha sido vendida.
  • Fomentar la reparación y la reutilización de prendas. 
  • Implementar un sistema de economía circular real y eficiente que garantice la reutilización y se aprovechen sus beneficios. 
  • Concienciar que menos es más; reducir el consumo de moda rápida y dar una segunda vida a la ropa mediante la reutilización o la donación a organizaciones transparentes que garanticen un tratamiento adecuado o simplemente, regala tú mismo ropa en buen estado a vecinos, conocidos, etc. 
Venga, manos a la obra.  

Estamos en domingo de reto con Elvira y Estela de Homenajeblog. Ya lo sabrás pero esto va de entrar en cocinas ajenas y versionar alguna receta del homenajeado del mes. Hoy publicamos todas las compis recetas de María Antonia del blog las Recetas de María Antonia. Estoy muy enganchada a la granola y el muesli casero así que en cuanto vi esta receta de barritas energéticas no busqué más. María Antonia las hace sin horno, directamente en el congelador pero el otoño austriaco no acompaña bien con el consumo de cosas heladas y además no podría usarlas para llevar en los almuerzos así que las he horneado en plan clásico pero para ello he tenido que hacer algún ajuste para garantizar que compactara bien la granola. Espero que te gusten. A nosotros nos han chiflado. Gracias María Antonia.
Ingredientes:
  • 2 cups de muesli o cereales a tu gusto
  • 1/4 cup de semillas (sésamo, lino, chía...)
  • 1/2 cup de frutas secas (cramberries, arándanos...)
  • 1/2 cup de nueces variadas (nuez, almendra, anacardos, avellanas...)
  • 1 manzana
  • 2 cdas. de miel
  • opcional: un par de cdas. de coco rallado
  • Nota: la medida es de cup americana

Preparación:
  1. Precalentamos el horno a 180ºC .
  2. Ponemos en una bolsa, los cereales, las semillas, los frutos y secos y las nueces y con un martillo lo picamos un poco.
  3. En un bol, mezclamos éstos con la manzana rallada, la miel y el coco rallado y lo colocamos sobre la bandeja del horno. Usé el borde un molde rectangular desamoldadle para darle forma.
  4. Horneamos hasta que veas que coge color doradito. Lo sacas y lo cortas en barritas del tamaño que mejor te encaje. Deja que enfríen por completo antes de guardar. Yo las guardé en un tarro de cristal.

Salteado de garbanzos con champis y salchicha

noviembre 15, 2025
carisma
Del lat. tardío charisma, y este del gr. χάρισμα chárisma, der. de χαρίζεσθαι charízesthai 'agradar', 'hacer favores'.
1. m. Especial capacidad de algunas personas para atraer o fascinar.
2. m. Rel. Don gratuito que Dios concede a algunas personas en beneficio de la comunidad.
Pues ahora los científicos dicen que el carisma se puede medir y se puede aprender. Sinceramente, creo que se han venido un poco arriba con esto. Con la acepción religiosa desde luego que sí porque lo que Dios otorga no lo descuartiza la ciencia y no lo digo por el pleito eterno entre las escrituras y la empírica del investigador. No, qué va, lo digo porque la ciencia no puede entrometerse en los dogmas de fe porque cada uno se tiene que ocupar de sus asuntos para que el mundo gire sin marearse.

Para entender ésto, primero hay que saber qué es el carisma. ¿Encanto, simpatía, personalidad, duende, don de gentes? ¿En qué se basa la ciencia para estudiar esta jaula de grillos?

He buscado por aquí y por allá, y me he encontrado con un experimento de una universidad canadiense que ha llegado a la conclusión que un parroquiano de a pie no tiene ni pajolera idea de cómo detectar a un personaje con carisma (y digo de a pie que no sea psicólogo, filósofo o licenciado en alguna ciencia parecida). A ver, me ha sonado de lo más arrogante pero claro, si partimos que para un estudioso no es cosa divina sino aprendida pues relacionarlo con el conocimiento para las ratucas de laboratorio tiene todo el sentido del mundo.

Y claro, parece ser que se basan en 6 premisas a la hora de detectar carismáticos:
  • Tienes que tener presencia.
  • Tienes que ser capaz de influenciar a otros.
  • Tienes que saber liderar grupos.
  • Tienes que hacer que los demás se sientan a gusto.
  • Tienes que ser sonriente y empático.
  • Tienes que ser capaz de llevarte bien con cualquiera. 
Como ves, se han definido valores de liderazgo, buena presencia e influencia y hala, a tirar millas. Mecachis. Así nos va. Así estamos donde estamos, tan carentes de intelectuales con magnetismo moral y ético, con cultura y capacidad divulgadora más allá de personajes con muchos seguidores, arreglillos estéticos y un social media manager en la mesilla de noche. 

Así que ya sabes; esa chispa, ese duende dicen ahora que no es innato, que es postureo. Toma ya. Te puedes apuntar a un curso online impartido por cualquier zoquete con proteínas en polvo hasta las orejas que despacha sermones adoctrinando al personal contra perdedores mileuristas y supuestamente, imparte las claves del éxito y la escalada económica y social. Por cien eurillos de nada puedes ser alguien en la vida.
Qué quieres, me hago mayor y cada vez soy menos dócil para enredarme en semejantes chorradas. Si tener carisma fuera tan fácil, el mundo estaría tan trillado que ya no sería una cualidad creíble puesto que cualquier cantamañanas nos pondría la cabeza como un bombo con sus estupideces. 

El verdadero carisma es tan escaso que por eso le damos tanto valor. Y menos mal, porque el mundo ha parido a personajes tremendamente crueles que levantando a las masas, han hecho un daño terrible a la humanidad y puesta la ciencia a hacer estudios y experimentos deberían dirigir su mirada en esa dirección: cómo detectar a tiempo a los monstruos carismáticos antes de que hagan daño. 

Hoy garbanzos, ejemplo de ingrediente carismático y bondadoso donde los haya. Algo ruidoso, no digo que no, pero nada que no se arregle masticando mejor y en el peor de los casos, abriendo las ventanas. 

Ingredientes:
  • 2 zanahorias grandes
  • 300-350gr. de champiñones
  • Salchicha a tu gusto
  • 2 dientes de ajo
  • 2 tomates
  • 7 especias árabes (Pimienta de Jamaica, nuez moscada, pimienta, cardamomo, jengibre, clavo y canela)
  • Perejil, sal y unas gotas de aceite de oliva

Preparación:
  1. En una sartén con unas gotas de aceite de oliva, saltea los champiñones y la zanahoria cortada en trocitos pequeños.
  2. Añade la salchicha en trocitos y el ajo machacado. Rehoga un poco hasta que se empiece a marcar.
  3. Añade los tomates rallados o picados muy finos y las especias. Rehoga a fuego medio alto hasta que se termine marcar el salteado. Añade sal y un poco de perejil muy picado.

Flan de caquis y chocolate con nueces caramelizadas

noviembre 11, 2025
Concepción Arenal dijo que cuando la culpa es de todos, no es de nadie. No tengo ni idea de si eso es bueno, malo o mejor que peor. La culpa es tan retorcida que no es fácil de racionalizar y menos aún cuando la tipa transita en ambas direcciones. Creo que no me equivoco en exceso si digo que siempre va acompañada de daños, inmadurez emocional en mayor o menor medida, permanente o transitoria, y algo de ego maltratado bien sea por exceso o por carencia.

En cualquier caso o situación, analizar como canalizamos la culpa dice mucho sobre nosotros mismos. Los victimillas de la vida la adoran; nada más reconfortante que extender el dedo acusador y buscar nuevas vías de ensanchar sus pleitos de medio pelo manipulando a su audiencia. Entre otras cosas, porque cualquier persona medianamente sensata no va contradecir al victimizado por esa responsabilidad no escrita de no abusar del prójimo en horas bajas así que los damnificados por su propio teatro obtienen de este modo la atención que necesitan para mangonear a su entorno a puro antojo.

Para cualquier persona con el ego de capa caída, culparse a sí mismo puede ser mortificador así que recurrir al famoso dedillo pues es casi disculpable ya que de puro sin querer se obtienen resultados fabulosos en cuanto a reducir la culpa, la vergüenza, la frustración... mecachis, las vías rápidas suelen ser algo mezquinas. Pero, oye, cada uno gestiona como puede y si una vez malversada la culpa, uno reflexiona y reconduce sus actos de forma correcta -o más positiva- pues mira, experiencias que nos enseñan a vivir. 
Pero el de ego gordo, ese -ay ese- desplegará todo tipo de triquiñuelas para señalar sin tregua al vulnerable, al confuso, al errático ocasional... a quién se le ponga por delante, vamos, con una capacidad de criticar al paso lo ajeno casi infinita. Estos no se cansan jamás, son imbatibles, y todo su exceso de ombligocentrismo y vanidad se mide a la par con su insufrible capacidad de marcar como chungo, feo, absurdo, cutre, birrioso o hasta cosas peores cualquier circunstancia del prójimo sea pariente, amigo, compañero o personaje de los de "yo pasaba por aquí".

En fin, que como una vez oí decir en CSI Las Vegas, todos al microscopio estamos sucios -o algo así que de eso ya hace muchos años- y lo mismo por eso el aforismo de la Arenal suena tan certero. Es verdad que las culpas no nos definen pero mucho ojito a como las gestionamos porque ahí sí que sí; ahí nos van a calar al primer vistazo.

Y respecto a la receta de hoy, que sepas que me genera cargo de conciencia. Culpa, no diría tanto pero el caso es que he sido -y soy- muy crítica con esas recetas virales a lo "con solo dos ingredientes" o tres o cuatro. Videos de 15 segundos donde nos venden requete bien unas guarradas del ocho.

Yo vi un video de esos con dos caquis y tres cucharadas de cacao, dos horas de refrigeración y un flan de choco requete mono. Lo probé. Muy mono pero sabor indescifrable y soso. Es posible que con un poco de azúcar o miel y algo de ralladura de naranja la cosa mejore. Ahí lo dejo. Luego lo probé con chocolate derretido y a mí me ha gustado. Günter dijo que interesante y Lucas que no es su cosa.

Yo si me los como con gusto porque soy sufrida y víctima de mis esfuerzos por reducir carbohidratos aunque lleve dos meses que ya no pierdo ni medio kilo. Pero ahí sigo. En cualquier caso, es un apaño saludable que a mí me ha convencido pero solo me sigue pareciendo algo soso. Necesita acompañamiento. Yo con nueces caramelizadas pero vale cualquier otra cosa que tu mente retorcida imagine (salsa de chocolate, helado...)
Ingredientes para 3 flanes:
  • 2 caquis
  • 125gr. de chocolate al 70%

  • Para las nueces: nueces a tu gusto y 3 cdas. de sirope de arce o miel

Preparación:
  1. Pela y trocea los caquis y los pones en el vaso de la licuadora o trituradora.
  2. Añade el chocolate derretido y tritura hasta que tengas una crema suave.
  3. Reparte la crema en 3 recipientes y deja que enfríe al menos 2 horas en el frigorífico. 
  4. Puedes servir con nueces caramelizadas: las pones en una sartén a fuego medio alto junto con el sirope de arce o miel y mueves hasta que queden caramelizadas.

Sopa de alubias con pollo

noviembre 07, 2025
Muy buenas querido parroquiano. Es posible que no te interese en absoluto lo que voy a contar pero esta vez deseo escribirme a mí misma, a la Maite del futuro porque me he dado cuenta que cuando releo las cosillas que escribo en este blog pues mira, me son de gran ayuda para recordarme ciertos asuntos en su justa medida y no con la distorsión que el tiempo aporta. Por lo tanto, si me permites, hoy me lo guiso y me lo como yo solita:

Querida Maite,

Lo primero y más importante; no olvides que esta reflexión acompaña a la sopa de alubias y pollo porque no será la primera vez que buscas historietas a ciegas y Google no siempre quiere colaborar.  Porfa, quédate con la copla.

Es posible que al final, hayamos tenido el valor de abandonar todas las redes sociales. Bueno, en las que aún estamos que no son muchas. Pinterest de hecho, creo que no cuenta porque para nosotras es más un buscador de recetas que otra cosa aunque nos rompe las pelotas constantemente con esa manía cansina que tiene que repetirnos una y mil veces videos chorras de media docena de cuentas que ya no sabemos que hacer para banearlas. 

No hay forma humana por más que le decimos que no nos interesa, que no, pero que no es no y oculta pin y muestra menos... y da igual. Les he cogido tanta manía que me indigna porque que necesidad tenemos de hacernos mala sangre con desconocidos que no nos han hecho nada salvo dar la lata una y otra vez hasta el infinito.  Stress. 

Lo de visitar blogs para ver que cositas están de moda por el barrio y que se mueve por ahí pues otra odisea. Están tan plagados de publicidad, de videos que no hay quien los cierre, de cortinillas para que te suscribas y demás parafernalias que navegar, ver o leer una receta es completamente imposible. Recuerda que toda esa sobre información publicitaria nos genera ansiedad y llevamos tiempo intentando huir evitando ciertos lugares pero da igual porque parece que se reproducen como setas. A ésto, añadimos el drama de las recetas virales mentirosas que ya hablaremos despacio de esas filfas. Más stress.

Siguiente, Youtube. Tampoco le tengo paciencia. Madre mía las cuñas interminables de publicidad que mete. Muchas veces me voy antes de que pueda ver el video. Para ver un video de 30 seg. tengo que aguantar dos minutos de publicidad y cuando paso al siguiente vuelta a empezar. Y encima ¡siempre la misma publi! por dios santo, ¡cómo no coger manía a las marcas! ¿Y los short? Qué me dices de los short de bebés, perritos y gatitos, todos con la misma musiquita de fondo: uno, otro, diez, doscientos... stress al cuadrado.
Y llegamos a Instagram. Para nosotras es el último bastión pero no deja de ser otra cacalota del copón. Seguimos noticias, revistas, actualidad, bloggers amigos y demás historias pero desde que se han cargado el buscador nos hemos quedado encajadas en las mismas cuentas y cuando el logaritmo sugiere nuevas no lo hace por cercanía o afinidad, recurre a cuentas de cientos-mil seguidores cuando lo nuestro es el petit comité. 

Estoy hasta el gorro de las recetas con solo dos ingredientes, las low carb mentirosas o las que parecen que están muy ajustadas de grasas y azúcares y luego resulta que han hecho solo un par de raciones para hobbits. Y la publi, mecachis con la publi que me tiene emparanoiada:  saben que tenemos tetas grandes, que usamos tinte para las canas, lo que come el gato, cuanto duerme, cuando los chicos necesitan calcetines nuevos, saben cuando hemos comprado unos pantalones y la tienda en cuestión. Saben que ahora necesitamos una maleta y que tomamos un suplemento de colágeno (por cierto, espero que haya funcionado y puedas ver algún resultado positivo). En fin, que nos están espiando y respirando en la nuca sin ningún pudor. Así que más stress, stress, stress...

Pero ¿Qué pasa si nos vamos? que nos aislamos y no queremos eso. Este blog no puede fluir sin sentir el mundo alrededor. No, no queremos ser contenido, queremos seguir haciendo lo de siempre, compartir e interactuar con compis de afición, con gente de buen comer y amantes de sobremesas. Y si cerramos el chiringuito en redes este blog se va morir de soledad. ¿Qué podemos hacer?

De entrada, comer sopa y ésta, de alubias y pollo recuerda lo rica que es. 
Ingredientes:
  • 2-3 pechugas
  • 2-3 patatas cortadas en daditos
  • 2 zanahorias cortadas en daditos
  • 1 puerro
  • 1-2 cebolletas
  • 1/2 pimiento
  • caldo de verduras o de pollo
  • 1 bote de alubias cocidas
  • orégano y ajo en polvo
  • sal y algo de chile molido

Preparación:
  1. En una olla, pon las patatas y las zanahorias cortadas, el puerro, las cebolletas, el pimiento, el caldo y las pechugas de pollo. Cuece unos 20 minutos a fuego suave.
  2. Saca primero las pechugas. Después las verduras y con un poco de caldo las trituras junto con el orégano y el ajo en polvo. Añade este puré al caldo con las patatas y las zanahorias (mejor cuélalo para que quede más fino el caldo).
  3. Añade las alubias y el pollo desmenuzado. Rectifica de sal y si quieres puedes echar un poco de chile en polvo. Deja que cueza unos 10 minutos a fuego lento.

Delicias de coco y limas low carb

noviembre 04, 2025
Dieciséis años de blog me han dado para mucho. Es verdad que en recetas no he sido muy prolija porque por un lado, apenas atesoro 600 que aunque parezcan muchas, estoy muy por debajo de la media de otros colegas de blogoficio; y por otro lado, con el paso del tiempo he dedicado mucho más tiempo a cuidar mi fondo de armario que a generar nuevo contenido.

He borrado muchas entradas que no han pasado el control de calidad que ahora aplico. Eran otros tiempos, hacíamos muchos retos y concursos donde fui publicando recetas con las que no me identificaba en absoluto y otras, por su parte, eran de esas que pasaron por mi cocina sin pena ni gloria. Y si no han conseguido calar en mí ¿Cómo voy a recomendarlas?

También han sido muchas las que he dejado sin publicar porque no me terminaban de convencer o simplemente fueron fracasos estrepitosos. Eso me está volviendo a pasar ahora que me he centrado tanto en probar cosas bajas en carbohidratos y desde aquí, te aseguro, que casi todos los panes y panecillos que se vuelven virales con la leyenda "sin harina" son más falsos que un duro sevillano. Pero esta es otra historia que ya te contaré cualquier día de estos.
El asunto es que he aprovechado cualquier oportunidad de renovar fotos -en esos casos añado una nota recordando la fecha de actualización para tener referencia de la evolución de la receta- o en otras ocasiones he terminado haciendo remakes porque el plato ha evolucionado tanto que bien se merece entrar al blog por la puerta grande y con alfombra roja.

Éste es el caso de hoy. Estas delicias ya las publiqué en marzo de 14 y hoy despliego la alfombra para la versión baja en carbohidratos, aquí sí, sin harinas y con azúcares menos malignos y con menos calorías. Igual de ricas. Leer la entrada de entonces, me ha hecho reír al recordar como hace diez años nos parecía tan ridículo todo ese postureo de madres que se hacen virales con estupideces dejando aparcados las auténticas premisas y deberes de la maternidad. 

Recordar ese cartel en la puerta de la clase de Lucas y ver ahora cualquier Tiktok o reel de Instagram usando a los hijos para conseguir likes o espónsores. Como nos están haciendo pasar por aro, madre mía.

Pero me he detenido a pensar en el joven que es ahora Lucas y en si he sabido cumplir con aquel mantra:

1.- Te quiero
2.- Te escucho
3.- Bien hecho
4.- Eres especial
5.- Estoy orgullosa de ti

La 1, 3 y 5 sigo con ellas casi a diario. La 4 aún nos hace hablar mucho sobre ella; falta que él se la crea. Dice que son cosas de madres. Con la 2 es donde más le fallo. A veces le corto, me impongo porque creo que lo se todo, que mi experiencia es infalible y no le dejo terminar las frases. Me disculpo a toro pasado pero eso no es suficiente. Tengo que dejarle terminar sus argumentaciones porque aunque sepa que están basadas en fakes o verdades a medias, cómo voy a permitirle madurar si no tengo paciencia para escuchar sus razones. Qué difícil y como siempre sin manual de instrucciones. 
Ingredientes:
  • 100gr. de anacardos o almendras molidas
  • 50gr. de harina de coco (o más almendras o anacardos molidos)
  • 40gr. de coco rallado
  • 50gr. de azúcar de abedul o eritritol
  • 75gr. de panela molida
  • 1 cdta. de polvos de hornear
  • zumo de 3 limas y 1 limón
  • ralladura de 2 limas
  • 300ml. de leche
  • vainilla
  • 50gr. de mantequilla derretida
  • 3 huevos XL
  • opcional: unas gotas de Stevia

Nota:
  • Esta receta puedes hacerla montando las claras a puntos de nieve y añadiéndolas al final pero al llevar polvos de hornear yo no noto gran diferencia así que las he hecho sin complicarme licuando los huevos sin tratar las claras. Tómate la licencia de hacerlo como mejor te parezca.

Preparación:
  1. Precalienta el horno a 180ºC,
  2. Si tienes licuadora o procesadora de alimentos, pon todos los ingredientes secos y muélelos un poco para que queden más en fino (los anacardos, los azúcares, las ralladuras, los polvos de hornear y el coco).
  3. Añade ingredientes húmedos (el zumo, la leche, los huevos, la mantequilla y la vainilla) y licua todo junto unos segundos.
  4. Engrasa los moldes que vayas a usar (mejor tipo flaneras o moldes de soufflé para que tengan un poco de fondo. Contra más plano sea menos sube)
  5. Hornea hasta que estén doraditos pero al presionar con el dedo por encima notes que cada delicia está firme.
  6. De templar o enfriar a tu gusto. Templadas están fantásticas.

Sopa de pollo a la importancia

octubre 31, 2025
Una de las cosas buenas que tiene ser tan charlatana y dejarlo todo tecleado en el blog, es que cuando leo ahora entradas de hace diez años o más, me entra un nosequé nostálgico que me apuntala en el pasado sin las decoraciones que pone nuestra memoria, porque la tía es bastante traicionera y tan pronto elimina detallitos desagradables por aquí como te mete fantasía por allá. Por eso siempre pensamos que cualquier tiempo pasado fue mejor. Y a veces lo es. Y a veces pues no.

Es un poco como la cultura de la cancelación. Yo los recuerdos que tengo de mi hijo pequeño están censurados y siempre que hablo de su infancia lo hago desde el convencimiento de que no me dió ni un ruido pero cuando leo ésto por ejemplo, pues me viene de golpe todos esos ratos que pasé en plan desquiciada porque sí, porque es parte del proceso de ser madre que por fuerza mayor, una pasa sus crisis asfixiada cuando los hijos se resisten a despegarse de nuestras faldas, siempre con la lágrima fácil, el mami mira y el mami ven. 

Y como bien saben los niños españoles, las mamás ibéricas nos desahogamos a grito pelao, nos sentimos culpables al primer puchero y luego lo arreglamos todo con un par de achuchones bien apretaos. Y los críos, que son de rencor fugaz, nos perdonan al instante y regresan a su mira mamá y mami ven como si nada hubiera pasado. 

Pero de la entrada, lo que más me llama la atención, es que el efecto redes sociales ya lo teníamos los blogueros, en eso fuimos pioneros. Dábamos a entender vidas que no teníamos, felicidades que no existían y modos de vida más falsos que un billete de  cinco mil euros. Ahora, como ya lo hemos normalizado, no parece nada del otro jueves pero recuerdo con espanto ciertas transformaciones raras en el mundo blogueril donde hubo peña que se las daba de influencer a cambio de un kilo de lentejas gratis. Y cosas más frikis, para qué mentir.
Ahora, a toro pasado, leo esta otra entrada y me parto pero mecachis la de apuros que pasé cada vez que me quedaba sola y Lucas se ponía malito, con cosas raras casi siempre, con un complejazo a lo Paco Martínez Soria del copón y te aseguro que con fundamento porque lidiar en germano enfermedades es la leche de complicado. 

Pero lo más bonico, es que ambas entradas me han recordado el amor de mi Lucas por los coches, por la fórmula 1 y por su peli favorita de todos los tiempos: Cars. Mi hijo es capaz de ver un video de F1 y te dice el circuito y el año sin pestañear. Con 16 ya conducía en prácticas acumulando los 3.000 km. que se requieren para sacarte el carnet antes de los 18. Su hobby es su simulador de F1 donde reproduce cada carrera y en su habitación aún conserva todo un cajón de la cómoda lleno de cochecitos, algunos que heredó de su padre y que a buen seguro, aguardan el momento de que otro Nobis los herede. Ojalá que este blog también pueda recoger ese momento.

Con esta receta, participio en el reto de Tus recetas porque ya sabéis que a las blogueras nos gusta mucho juguetear y es una forma de mantenernos en contacto y activas haciendo lo que más nos gusta: comer y bloguear. Este mes, podíamos elegir hacer una receta con arroz para sushi o con lonchas de queso tipo Tranchetes y mira por donde, esta sopa es una de las estrellas en mi casa y la tenía pendiente de fotografiarla y traerla al blog. Dicen que a la oportunidad la pintan calva y en mi caso yo diría que la pintan a la importancia. Y con sopa.
Ingredientes: (las cantidades a gusto de cada casa)
  • 2-3 pechugas de pollo
  • 2-3 zanahorias
  • 3-6 patatas dependiendo del tamaño
  • 1 puerro
  • 1 tomate
  • 1/2 pimiento
  • 1 calabacín pequeñito (o 1/2)
  • 3-4 lochas de queso fundido tipo Tranchetes
  • 1 tacita de pasta para sopa (coditos, estrellitas...)
  • sal y pimienta
  • perejil
  • Opcional: un poco de ajo en polvo, orégano o el sazonador que más te guste

Preparación:
  1. En la olla, pon el pollo y las verduras y cuece hasta que las zanahorias estén tiernas. Para evitar hacer la cocción más larga innecesariamente, puedes partir las zanahorias en trozos. Yo uso la olla exprés.
  2. Separa las verduras y ponlas en el vaso de la batidora. Las patatas y la zanahoria las machacas un poco en una nueva olla limpia. Añade caldo y, una vez que hayas triturado las verduras, las cuelas con un colador y las añades al caldo para que le de importancia, consistencia.
  3. Desmenuza el pollo y cuando el caldo vuelva a hervir, añádelo junto a la pasta. Cuando la pasta (usé codillos) están al dente, añade las lonchas de queso, apagas el fuego y dejas que repose removiendo de vez en cuando para  que coja cuerpo al derretirse el queso. 
  4. Salpimienta, adereza con ajo en polvo, orégano y perejil y no dudes en usar tu sazonador favorito. Un poquito de especias de chorizo le da un gusto fantástico.

Granola de calabaza y chocolate

octubre 30, 2025
El libro para leer no es el que piensa por ti, sino el que te hace pensar
Si ocultas tu ignorancia, nadie te golpeará y nunca aprenderás
La mayoría de nosotros no podemos andar corriendo por ahí, hablando con todo el mundo, ni conocer todas las ciudades del mundo, pues carecemos de tiempo, de dinero o de amigos. Lo que usted anda buscando, Montag, está en el mundo, pero el único medio para que una persona corriente vea el noventa y nueve por ciento de ello está en un libro
No quería saber cómo se hacía algo, sino por qué
Vive como si fueras a caer muerto en diez segundos. Ve el mundo. Es más fantástico que cualquier sueño
Quizá los libros nos saquen un poco de esta oscuridad. Quizá eviten que cometamos los mismos condenados errores
No importa lo que hagas en tanto que cambies algo respecto a como era antes de tocarlo, convirtiéndolo en algo que sea como tú después de que separes de ellos tus manos
Fahrenheit 451: la temperatura a la que el papel se enciende y arde
Ray Bradbury ya vislumbró muchas de las cosas que nos iban a pasar y las plasmó en Fahrenheit 451. La sociedad dejó de interesarse por los libros y los bomberos, que ya no tenían fuegos que apagar, eran los encargados de quemar los libros así que a escondidas, había sabios que memorizaban libros o fragmentos que transmitían de viva voz. Eran proscritos porque el pensamiento no se puede quemar.

Ingredientes:

  • 3-4 cdas. de calabaza al vapor y triturada con su piel
  • 50ml. de mantequilla derretida (yo usé aceite de semillas de lino)
  • 60ml. de jarabe de arce
  • all spices a tu gusto (o pimienta de jamaica)
  • vainilla
  • una pizca de sal
  • 100gr. de nueces variadas (yo usé almendras, pecanas y anacardos)
  • 150gr. de copos de avena
  • 125gr. de copos integrales, de maíz o de arroz
  • 125gr. de trocitos o pepitas de chocolate

Preparación:
  1. Calienta el horno a 190ºC.
  2. En un bol, mezcla la calabaza, el aceite o mantequilla, el jarabe de arce, las especias, la vainilla y una pizca de sal.
  3. Añade las nueces, la avena, los copos integrales y la mitad de las pepitas de chocolate. Mézclalo bien y extiéndelo sobre la bandeja del horno. 
  4. Hornea hasta que esté dorada la granola. Deja que temple y desmiga con los dedos para que se formen pegotes. Añade el resto de las pepitas de chocolate y listo.

ME APETECE

 
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